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Fauna de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda: un refugio de biodiversidad

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La fauna de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda está estrechamente vinculada al agua. Lagunas dulces, tablas fluviales, humedales salinos, ríos y ambientes esteparios forman un mosaico de hábitats en el que conviven aves acuáticas, mamíferos, anfibios, reptiles, peces e invertebrados. Una biodiversidad especialmente visible durante los periodos de inundación y en las épocas de migración.

La situación geográfica de La Mancha Húmeda convierte este territorio en un lugar estratégico para numerosas aves que se desplazan entre sus áreas de reproducción, descanso e invernada. Sin embargo, su riqueza faunística va mucho más allá de las especies aladas: bajo el agua, entre los carrizales, en las orillas salinas y en los campos que rodean las lagunas habitan animales adaptados a condiciones ambientales muy diferentes.

Aves de los humedales manchegos, las grandes protagonistas

Las aves son el grupo animal más representativo de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. Algunas permanecen en el territorio durante todo el año, mientras que otras llegan en determinadas estaciones para reproducirse, descansar durante sus migraciones o pasar el invierno.

Entre las anátidas destaca el pato colorado, uno de los patos buceadores más característicos de los humedales manchegos. Las Tablas de Daimiel y otros complejos lagunares del Alto Guadiana pueden reunir importantes concentraciones, que encuentra alimento y refugio entre las masas de vegetación acuática.

Otra especie especialmente valiosa es la malvasía cabeciblanca, un pequeño pato buceador fácilmente reconocible por su cuerpo compacto y, en el caso de los machos adultos, por su cabeza blanca y su pico azulado. Puede encontrarse en humedales como el complejo lagunar de Pedro Muñoz, donde coincide con especies como el zampullín cuellinegro, la cigüeñuela, la avoceta, la canastera o la pagaza piconegra. Su delicada situación motivó la puesta en marcha de planes de recuperación, restauración de hábitats, seguimiento y programas de conservación.

Las lagunas salinas e hipersalinas presentan una fauna diferente. En humedales como Manjavacas, Salicor, Las Yeguas o los complejos lagunares de Villacañas y Lillo destacan los flamencos, las gaviotas y las aves limícolas. Estas últimas recorren las orillas y los fondos poco profundos en busca de pequeños crustáceos, insectos, larvas y otros invertebrados.

Cigüeñuelas, avocetas, chorlitejos, correlimos y archibebes aprovechan los márgenes fangosos o salinos, especialmente cuando el nivel del agua deja al descubierto zonas adecuadas para alimentarse. Los humedales manchegos constituyen un espacio destacado para la reproducción, la invernada y el paso migratorio de muchas de estas aves.

La biodiversidad continúa en los campos, pastizales, encinares y coscojares situados entre las lagunas. En estos ambientes esteparios viven especies como la avutarda, el sisón, la ganga ibérica, la ganga ortega, el alcaraván o la perdiz roja. También pueden observarse rapaces como el cernícalo primilla y el aguilucho cenizo, muy vinculadas a los espacios agrícolas abiertos y a los usos tradicionales del territorio.

Mamíferos, anfibios, reptiles y peces de La Mancha Húmeda

Aunque las aves resultan más visibles, los humedales y sus alrededores albergan también una interesante comunidad de mamíferos. Entre ellos se encuentran erizos, zorros, comadrejas, garduñas, gatos monteses, jabalíes, conejos y liebres.

La nutria es uno de los mamíferos más estrechamente relacionados con el medio acuático. Su presencia se vincula a ríos, lagunas y zonas con aguas relativamente tranquilas en las que encuentra peces, anfibios y otros pequeños animales de los que alimentarse. En el conjunto de La Mancha Húmeda puede aparecer en enclaves como las Lagunas de Ruidera, Las Tablas de Daimiel o algunos embalses y cursos fluviales.

Los murciélagos también forman una parte esencial de la fauna de la Reserva. Utilizan cuevas, grietas, huecos de árboles, construcciones y otros refugios para descansar y reproducirse. Al caer la noche salen a capturar insectos, contribuyendo de forma natural al control de sus poblaciones.

En las Lagunas de Ruidera se han registrado numerosas especies de quirópteros, entre ellas el murciélago ribereño, especialmente vinculado a los ambientes acuáticos, además de murciélagos de herradura, ratoneros, orejudos y murciélagos de cueva.

En las orillas, charcas y cursos de agua viven reptiles como la culebra viperina, el galápago leproso y el galápago europeo. Son animales que necesitan espacios bien conservados, con zonas de agua, vegetación y lugares tranquilos en los que refugiarse o regular su temperatura.

Los anfibios dependen todavía más de la existencia de agua. La ranita de San Antonio, la rana común, el gallipato, el sapo común, el sapo corredor y el sapillo pintojo son algunos de los representantes presentes en el territorio. Su sensibilidad ante la contaminación hace que sean buenos indicadores del estado ambiental de los humedales.

Las poblaciones de peces se concentran principalmente en las aguas dulces, los ríos y las tablas fluviales. Entre las especies autóctonas se encuentran la colmilleja, el calandino y el cachuelo. Estas comunidades pueden verse alteradas por la introducción de especies exóticas como la gambusia, la carpa o el lucio, capaces de competir con los peces locales o depredar sobre ellos y sobre otros organismos acuáticos.

Los pequeños habitantes que sostienen el ecosistema

Los invertebrados cumplen funciones fundamentales dentro de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. Libélulas, caballitos del diablo, escarabajos acuáticos, crustáceos, moluscos y organismos microscópicos ayudan a conocer la calidad del agua.

Las libélulas y los caballitos del diablo pasan buena parte de su vida en estado larvario bajo el agua. Por eso, la diversidad de estas especies puede ofrecer información sobre la conservación de lagunas, arroyos y zonas encharcadas. El zooplancton, compuesto por diminutos organismos suspendidos en el agua, constituye además una fuente esencial de alimento para peces, anfibios y aves acuáticas.

Uno de los habitantes más curiosos de las lagunas temporales es la tortugueta, un pequeño crustáceo del género Triops. Su linaje es extraordinariamente antiguo y su ciclo vital está adaptado a medios muy cambiantes. Sus huevos pueden permanecer en el sedimento durante los periodos secos y eclosionar cuando las lluvias vuelven a llenar las cubetas lagunares.

También resulta singular el grillo cascabel de plata, un pequeño insecto asociado a la vegetación que rodea determinadas lagunas hipersalinas manchegas. Durante décadas se consideró desaparecido en España, hasta que fue localizado de nuevo en 2007. Su supervivencia depende de unos hábitats salinos muy específicos y especialmente sensibles a las alteraciones.

En los fondos de las Lagunas de Ruidera viven las náyades, nombre con el que se conoce a varias especies de almejas o mejillones de agua dulce. Estos moluscos permanecen parcialmente enterrados entre la arena y la gravilla, donde filtran el agua y colaboran en el funcionamiento del ecosistema. Su presencia se relaciona generalmente con ambientes acuáticos bien conservados, por lo que actúan como valiosos bioindicadores.

La fauna de La Mancha Húmeda es el resultado de la unión entre agua, vegetación y paisaje. Desde los grandes flamencos y avutardas hasta los pequeños crustáceos que esperan bajo el sedimento la llegada de la lluvia, cada especie desempeña una función dentro del ecosistema.

Mantener la cantidad y la calidad del agua, conservar la vegetación de las orillas, proteger los ambientes esteparios y evitar la expansión de especies invasoras garantiza el futuro de esta extraordinaria biodiversidad.

Descubre la vegetación de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda

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La vegetación de La Mancha Húmeda es mucho más diversa de lo que puede parecer a simple vista. Entre llanuras agrícolas, lagunas de agua dulce, humedales salinos, tablas fluviales y riberas crecen plantas capaces de vivir sumergidas, soportar inundaciones periódicas o desarrollarse en suelos con una elevada concentración de sales.

La Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda se extiende por las provincias de Ciudad Real, Toledo, Cuenca y Albacete. El agua es el elemento que conecta sus diferentes paisajes y determina la distribución de buena parte de su flora. Carrizales, masegares, juncales, espadañales, tarayales y comunidades de plantas halófilas forman algunos de sus hábitats más característicos.

Un mosaico vegetal condicionado por el agua y el suelo

La vegetación de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda no es uniforme. Su distribución depende de factores como el clima mediterráneo continentalizado, el relieve, la naturaleza del suelo, la cantidad de agua disponible, la salinidad y las actividades desarrolladas por el ser humano.

El paisaje dominante es agrícola, con grandes extensiones dedicadas tradicionalmente al cultivo de cereales, viñedos y olivares. Sin embargo, todavía se conservan representaciones de vegetación mediterránea, especialmente en algunas zonas próximas a los Montes de Toledo y en el entorno del Campo de Montiel.

En los páramos que rodean las Lagunas de Ruidera, por ejemplo, aparecen encinares, sabinares, romerales y tomillares. Estas comunidades vegetales están adaptadas a las escasas precipitaciones, las temperaturas extremas y los suelos propios del interior peninsular.

Al acercarnos a los humedales, el paisaje cambia. La presencia permanente o temporal del agua da lugar a diferentes franjas de vegetación. Las especies no se distribuyen al azar: cada una ocupa las zonas en las que encuentra las condiciones adecuadas de profundidad, humedad, inundación y salinidad.

Esta variedad permite que la Reserva albergue hasta 14 hábitats naturales de interés comunitario. Entre los más destacados se encuentran las estepas salinas mediterráneas con albardinales y formaciones de Limonium, las comunidades de masiega, los matorrales halófilos, las galerías ribereñas y los encinares mediterráneos.

Plantas acuáticas, carrizales y masegares de las lagunas dulces

Las lagunas de agua dulce y las tablas fluviales acogen plantas adaptadas a vivir dentro del agua o en terrenos que permanecen inundados durante buena parte del año.

En las zonas de aguas abiertas aparecen las plantas acuáticas sumergidas y flotantes. Aunque muchas pasan desapercibidas desde la orilla, desempeñan un papel esencial en el funcionamiento de los humedales. Proporcionan alimento y refugio a numerosos animales, captan nutrientes, estabilizan los sedimentos y contribuyen al mantenimiento de unas aguas más transparentes.

Las Lagunas de Ruidera destacan por la riqueza de su vegetación acuática. La transparencia de sus aguas favorece el desarrollo de auténticas praderas sumergidas, formadas por plantas de géneros como Chara, Potamogeton, Myriophyllum, Zannichellia y Utricularia. Estas últimas son pequeñas plantas acuáticas carnívoras capaces de capturar organismos diminutos.

En las orillas y en las zonas menos profundas aparece la vegetación palustre o helófita. Se denomina así a las plantas que mantienen sus raíces y la base de sus tallos en contacto con el agua, mientras que buena parte de sus hojas y estructuras aéreas sobresalen por encima de la superficie.

Entre las especies más representativas se encuentran:

  • El carrizo, que forma masas densas en aguas poco profundas.
  • La enea o espadaña, reconocible por sus largas hojas y sus características inflorescencias.
  • Los juncos, habituales en suelos húmedos y orillas.
  • La masiega, una de las plantas más singulares de Las Tablas de Daimiel.

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel conserva uno de los masegares más extensos de Europa occidental. No obstante, esta comunidad vegetal necesita periodos prolongados de inundación y puede verse desplazada por el carrizo cuando disminuye la duración o la regularidad de la presencia de agua.

Junto a estas formaciones encontramos el taray, uno de los árboles más característicos de los humedales manchegos. Está adaptado a los suelos húmedos y puede tolerar cierto grado de salinidad. En el interior de Las Tablas de Daimiel constituye la principal representación de vegetación arbórea.

Carrizales, masegares, espadañales y tarayales no solo definen el paisaje. Sus tallos, hojas y raíces crean espacios de refugio, alimentación y reproducción para aves acuáticas, anfibios, peces, insectos y otros organismos vinculados a los humedales.

Vegetación de las lagunas salinas y los cursos fluviales

Una de las mayores singularidades de La Mancha Húmeda es la presencia de lagunas salinas e hipersalinas en pleno interior de la península ibérica. En estos espacios, las elevadas concentraciones de sales impiden que sobrevivan muchas de las plantas habituales en los humedales de agua dulce.

La vegetación se concentra principalmente en las orillas y está formada por especies halófilas, es decir, plantas adaptadas a desarrollarse sobre suelos salinos. Algunas pueden soportar concentraciones de sal muy elevadas y periodos prolongados de sequedad.

Entre las formaciones más características se encuentran los albardinales, las comunidades de salicornias y las diferentes especies de Limonium. Estas plantas suelen distribuirse en bandas alrededor de las lagunas según el grado de humedad y salinidad del suelo.

Su aspecto puede parecer discreto, pero poseen un enorme valor ecológico. Muchas forman parte de hábitats prioritarios protegidos por la normativa europea y representan uno de los recursos botánicos más destacados de humedales como los de Manjavacas, Salicor, Villacañas o Lillo.

La vegetación vuelve a cambiar en los ríos y arroyos de la Reserva. En las zonas más próximas al agua pueden aparecer carrizos, eneas, juncos y otras plantas palustres. Tras esta primera franja se desarrollan los bosques y matorrales de ribera, compuestos por sauces, álamos, chopos, olmos, fresnos, arbustos espinosos y plantas trepadoras.

Estas formaciones acompañan los cursos fluviales y actúan como corredores ecológicos. Sus raíces ayudan a sujetar las orillas, reducen la erosión y ofrecen refugio a numerosas especies. Además, proporcionan sombra y contribuyen a conservar unas condiciones ambientales adecuadas en torno al agua.

La vegetación de La Mancha Húmeda refleja, en definitiva, la extraordinaria capacidad de las plantas para adaptarse a condiciones muy diferentes. Algunas viven completamente sumergidas; otras soportan inundaciones estacionales, aguas salinas o largos periodos de sequía.

Conservar esta diversidad vegetal requiere mantener el funcionamiento natural de los humedales. La cantidad, calidad y permanencia del agua determinan qué especies pueden desarrollarse y condicionan el equilibrio de todo el ecosistema. Proteger la vegetación significa también conservar el paisaje, la biodiversidad y uno de los patrimonios naturales más valiosos de Castilla-La Mancha.

¿Qué es un humedal y cuáles encontramos en La Mancha?

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En una tierra conocida por sus extensas llanuras, sus cultivos y sus veranos secos, el agua ha creado algunos de los paisajes naturales más singulares de la península ibérica. Lagunas, tablas fluviales, ríos, surgencias y zonas temporalmente inundadas forman la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda, un territorio de 418.087 hectáreas distribuido por las provincias de Ciudad Real, Toledo, Cuenca y Albacete.

¿Qué es un humedal y por qué es tan importante?

Un humedal es una zona en la que el agua constituye el principal elemento que condiciona el suelo, la vegetación y la fauna. Puede permanecer inundado durante todo el año o únicamente en determinadas estaciones, y sus aguas pueden ser dulces, salobres o saladas.

La Convención sobre los Humedales incluye dentro de esta definición espacios naturales: marismas, pantanos, lagunas, ríos, llanuras de inundación, embalses, salinas o balsas vinculadas a estaciones depuradoras. Por tanto, un humedal no tiene que ser necesariamente una gran laguna ni conservar siempre una lámina de agua visible.

Estos ecosistemas cumplen funciones esenciales para el medio ambiente y para las poblaciones que viven a su alrededor. Ayudan a regular las inundaciones, favorecen la recarga de las aguas subterráneas, retienen sedimentos y nutrientes, contribuyen a mantener la calidad del agua y ofrecen refugio, alimento y zonas de reproducción a numerosas especies.

También desempeñan un papel importante en la regulación del clima y en el almacenamiento de carbono. A ello se suma su valor paisajístico, educativo, cultural y turístico, especialmente en territorios rurales en los que la observación de aves y el contacto con la naturaleza constituyen importantes recursos de desarrollo sostenible.

Los principales tipos de humedales de La Mancha

La Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda reúne humedales muy diferentes entre sí. Su origen depende del relieve, la composición del terreno, los cursos fluviales, las precipitaciones y la relación con las aguas subterráneas. Esta variedad permite distinguir cuatro grandes grupos.

1. Tablas y lagunas asociadas a la inundación de los ríos

Son humedales originados por el desbordamiento de ríos sobre terrenos muy llanos. Cuando aumenta el caudal, el agua se extiende por la llanura y forma superficies inundadas de escasa profundidad.

El ejemplo más representativo es el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, uno de los espacios naturales más emblemáticos de La Mancha Húmeda. También destaca la Junta de los Ríos, creada por el desbordamiento temporal de los ríos Záncara y Gigüela, así como las lagunas del Taray y de Villafranca de los Caballeros.

2. Lagunas endorreicas dulces, salinas e hipersalinas

Las lagunas endorreicas se forman en depresiones del terreno que no tienen una salida superficial hacia un río. Se alimentan principalmente de las lluvias y, en algunos casos, de aguas subterráneas.

Muchas son poco profundas y estacionales. Durante los meses más secos, la evaporación reduce la lámina de agua y concentra las sales disueltas. Esto explica la presencia de lagunas salinas e incluso hipersalinas, cuya concentración de sal puede ser superior a la del agua del mar.

Dentro de este grupo se encuentran las lagunas de Manjavacas, Salicor y Las Yeguas, así como los complejos lagunares de Villacañas y Lillo. Sus condiciones extremas favorecen una flora especializada y atraen a flamencos, limícolas y otras aves adaptadas a estos ambientes.

3. Lagunas de origen cárstico

Los humedales cársticos aparecen en terrenos formados principalmente por rocas calizas. El agua disuelve lentamente estas rocas, se infiltra en el subsuelo y puede volver a surgir en la superficie, originando manantiales, barreras naturales y lagunas.

El ejemplo más conocido es el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, un conjunto de quince lagunas escalonadas en el valle del Alto Guadiana. Las barreras naturales de toba calcárea retienen el agua y crean uno de los paisajes acuáticos más singulares de Castilla-La Mancha.

También existen otros humedales de origen cárstico, como las lagunas de los Ojos de Villaverde y del Arquillo, en la provincia de Albacete.

La Mancha Húmeda, un mosaico de agua y biodiversidad

La combinación de tablas fluviales, lagunas estacionales, aguas salinas, sistemas cársticos, ríos y embalses convierte a La Mancha Húmeda en uno de los conjuntos de humedales más valiosos de la península ibérica. No se trata de espacios aislados: para muchas aves funcionan como una red de lugares de descanso, alimentación y reproducción durante sus desplazamientos migratorios.

Carrizales, juncales, espadañales, masegares y tarayales proporcionan refugio a patos, garzas, somormujos, zampullines, fochas, flamencos y numerosas especies limícolas. En las lagunas salinas también crecen plantas adaptadas a elevadas concentraciones de sal, como las salicornias y diferentes especies de Limonium.

Conocer qué es un humedal y comprender cómo funciona es el primer paso para valorar estos paisajes. Aunque algunos permanezcan secos durante parte del año, siguen siendo ecosistemas vivos, dinámicos y esenciales para conservar el agua, la biodiversidad y el patrimonio natural de La Mancha.

¿Sabes qué es una Reserva de la Biosfera?

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La Mancha Húmeda, uno de los grandes tesoros naturales de Castilla-La Mancha

Hay lugares donde la naturaleza, la cultura y la forma de vida de las personas conviven en equilibrio. Espacios únicos que no solo destacan por su belleza, sino también por su valor ecológico y humano. Esos territorios reciben el nombre de Reservas de la Biosfera.

En Castilla-La Mancha existen actualmente tres Reservas de la Biosfera reconocidas por la UNESCO: La Mancha Húmeda, Valle del Cabriel y Alto Turia. Pero pocas reúnen una diversidad de humedales, fauna, tradiciones y paisajes tan singulares como la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda.

¿Qué es una Reserva de la Biosfera?

La palabra “biosfera” hace referencia al conjunto de zonas del planeta donde existe vida. A partir de esta idea, la UNESCO creó en 1971 el programa internacional MaB (Hombre y Biosfera) con el objetivo de proteger territorios donde la conservación de la naturaleza pueda convivir con el desarrollo sostenible de las personas.

Las Reservas de la Biosfera son, por tanto, espacios reconocidos internacionalmente por:

  • Su riqueza natural y biodiversidad.
  • La presencia de ecosistemas únicos.
  • La convivencia equilibrada entre actividad humana y medio ambiente.
  • La conservación del patrimonio cultural y tradicional.

La Mancha Húmeda fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 1981 y hoy continúa siendo uno de los humedales interiores más importantes de Europa.

Las tres Reservas de la Biosfera de Castilla-La Mancha

1. La Mancha Húmeda

La más conocida y extensa de la región. Se distribuye por las provincias de Ciudad Real, Toledo, Cuenca y Albacete, incluyendo humedales, lagunas, tablas fluviales y ecosistemas salinos únicos.

2. Valle del Cabriel

Reconocida por sus paisajes fluviales, hoces y biodiversidad asociada al río Cabriel, uno de los más limpios de Europa.

3. Alto Turia

Situada entre Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, destaca por sus montes mediterráneos, barrancos y ecosistemas forestales.

¿Por qué La Mancha Húmeda es tan especial?

La Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda engloba una gran red de humedales, lagunas y llanuras de inundación vinculadas a la cuenca alta del río Guadiana.

Su importancia ecológica es enorme porque sirve de refugio y zona de paso para miles de aves migratorias cada año. Flamencos, garzas, malvasías, somormujos o aves esteparias encuentran aquí uno de sus principales hábitats de la Península Ibérica.

Además, este territorio combina:

  • Lagunas salinas e hipersalinas únicas en Europa.
  • Tablas fluviales como Las Tablas de Daimiel.Sistemas lagunares como Ruidera o Manjavacas.
  • Paisajes agrícolas tradicionales.
  • Cultura cervantina y patrimonio manchego.

Los grandes espacios naturales de La Mancha Húmeda

Entre los enclaves más representativos destacan:

Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel

Uno de los últimos ecosistemas de tablas fluviales de Europa. La unión de las aguas dulces del Guadiana y las salinas del Gigüela crea un ecosistema de enorme biodiversidad.

Parque Natural de las Lagunas de Ruidera

Un conjunto de 15 lagunas conectadas mediante cascadas y barreras de toba calcárea que conforman uno de los paisajes más espectaculares de Castilla-La Mancha.

Complejos lagunares y reservas naturales

La Reserva también integra numerosos humedales protegidos como:

  • Manjavacas
  • Villafranca de los Caballeros
  • Pedro Muñoz
  • Alcázar de San Juan
  • Laguna de Tirez
  • Laguna de Peñahueca
  • Laguna del Salicor

Un territorio donde naturaleza y cultura van de la mano

La Mancha Húmeda no solo destaca por su biodiversidad. También es tierra de tradiciones, gastronomía y patrimonio histórico.

Aquí encontramos:

  • Molinos de viento y arquitectura manchega.
  • Castillos medievales.
  • Fiestas populares y carnavales históricos.
  • La cultura del vino y el queso manchego.
  • Escenarios vinculados a Don Quijote y Cervantes.

La relación entre las personas y el agua ha moldeado durante siglos la identidad de este territorio.

El reto: conservar La Mancha Húmeda

La Reserva de la Biosfera también afronta importantes desafíos ambientales:

  • Sobreexplotación de acuíferos.
  • Transformación agrícola intensiva.
  • Contaminación de aguas.
  • Desaparición de humedales temporales.
  • Cambio climático.

Por eso, uno de los principales objetivos de la Reserva es impulsar un modelo sostenible que permita conservar los ecosistemas sin renunciar al desarrollo económico y social de los municipios que la forman.

Un patrimonio natural que debemos conocer y proteger

Hablar de La Mancha Húmeda es hablar de agua, aves, cultura, tradición y futuro. Un territorio vivo donde naturaleza y personas han aprendido a convivir durante generaciones.

Conocer qué es una Reserva de la Biosfera es también entender la importancia de proteger espacios únicos como este, esenciales para la biodiversidad, el paisaje y la identidad de Castilla-La Mancha.

Lanzamos nueva web

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Este mes de noviembre de 2021 lanzamos esta nueva web para dar visibilidad a las diferentes zonas con humedales y otros recursos naturales y turísticos en La Mancha.

En ella podréis encontrar todo tipo de información sobre estos recursos en cada una de las 6 zonas que lo componen.