La fauna de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda está estrechamente vinculada al agua. Lagunas dulces, tablas fluviales, humedales salinos, ríos y ambientes esteparios forman un mosaico de hábitats en el que conviven aves acuáticas, mamíferos, anfibios, reptiles, peces e invertebrados. Una biodiversidad especialmente visible durante los periodos de inundación y en las épocas de migración.
La situación geográfica de La Mancha Húmeda convierte este territorio en un lugar estratégico para numerosas aves que se desplazan entre sus áreas de reproducción, descanso e invernada. Sin embargo, su riqueza faunística va mucho más allá de las especies aladas: bajo el agua, entre los carrizales, en las orillas salinas y en los campos que rodean las lagunas habitan animales adaptados a condiciones ambientales muy diferentes.
Aves de los humedales manchegos, las grandes protagonistas
Las aves son el grupo animal más representativo de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. Algunas permanecen en el territorio durante todo el año, mientras que otras llegan en determinadas estaciones para reproducirse, descansar durante sus migraciones o pasar el invierno.
Entre las anátidas destaca el pato colorado, uno de los patos buceadores más característicos de los humedales manchegos. Las Tablas de Daimiel y otros complejos lagunares del Alto Guadiana pueden reunir importantes concentraciones, que encuentra alimento y refugio entre las masas de vegetación acuática.
Otra especie especialmente valiosa es la malvasía cabeciblanca, un pequeño pato buceador fácilmente reconocible por su cuerpo compacto y, en el caso de los machos adultos, por su cabeza blanca y su pico azulado. Puede encontrarse en humedales como el complejo lagunar de Pedro Muñoz, donde coincide con especies como el zampullín cuellinegro, la cigüeñuela, la avoceta, la canastera o la pagaza piconegra. Su delicada situación motivó la puesta en marcha de planes de recuperación, restauración de hábitats, seguimiento y programas de conservación.
Las lagunas salinas e hipersalinas presentan una fauna diferente. En humedales como Manjavacas, Salicor, Las Yeguas o los complejos lagunares de Villacañas y Lillo destacan los flamencos, las gaviotas y las aves limícolas. Estas últimas recorren las orillas y los fondos poco profundos en busca de pequeños crustáceos, insectos, larvas y otros invertebrados.
Cigüeñuelas, avocetas, chorlitejos, correlimos y archibebes aprovechan los márgenes fangosos o salinos, especialmente cuando el nivel del agua deja al descubierto zonas adecuadas para alimentarse. Los humedales manchegos constituyen un espacio destacado para la reproducción, la invernada y el paso migratorio de muchas de estas aves.
La biodiversidad continúa en los campos, pastizales, encinares y coscojares situados entre las lagunas. En estos ambientes esteparios viven especies como la avutarda, el sisón, la ganga ibérica, la ganga ortega, el alcaraván o la perdiz roja. También pueden observarse rapaces como el cernícalo primilla y el aguilucho cenizo, muy vinculadas a los espacios agrícolas abiertos y a los usos tradicionales del territorio.

Mamíferos, anfibios, reptiles y peces de La Mancha Húmeda
Aunque las aves resultan más visibles, los humedales y sus alrededores albergan también una interesante comunidad de mamíferos. Entre ellos se encuentran erizos, zorros, comadrejas, garduñas, gatos monteses, jabalíes, conejos y liebres.
La nutria es uno de los mamíferos más estrechamente relacionados con el medio acuático. Su presencia se vincula a ríos, lagunas y zonas con aguas relativamente tranquilas en las que encuentra peces, anfibios y otros pequeños animales de los que alimentarse. En el conjunto de La Mancha Húmeda puede aparecer en enclaves como las Lagunas de Ruidera, Las Tablas de Daimiel o algunos embalses y cursos fluviales.
Los murciélagos también forman una parte esencial de la fauna de la Reserva. Utilizan cuevas, grietas, huecos de árboles, construcciones y otros refugios para descansar y reproducirse. Al caer la noche salen a capturar insectos, contribuyendo de forma natural al control de sus poblaciones.
En las Lagunas de Ruidera se han registrado numerosas especies de quirópteros, entre ellas el murciélago ribereño, especialmente vinculado a los ambientes acuáticos, además de murciélagos de herradura, ratoneros, orejudos y murciélagos de cueva.
En las orillas, charcas y cursos de agua viven reptiles como la culebra viperina, el galápago leproso y el galápago europeo. Son animales que necesitan espacios bien conservados, con zonas de agua, vegetación y lugares tranquilos en los que refugiarse o regular su temperatura.
Los anfibios dependen todavía más de la existencia de agua. La ranita de San Antonio, la rana común, el gallipato, el sapo común, el sapo corredor y el sapillo pintojo son algunos de los representantes presentes en el territorio. Su sensibilidad ante la contaminación hace que sean buenos indicadores del estado ambiental de los humedales.
Las poblaciones de peces se concentran principalmente en las aguas dulces, los ríos y las tablas fluviales. Entre las especies autóctonas se encuentran la colmilleja, el calandino y el cachuelo. Estas comunidades pueden verse alteradas por la introducción de especies exóticas como la gambusia, la carpa o el lucio, capaces de competir con los peces locales o depredar sobre ellos y sobre otros organismos acuáticos.

Los pequeños habitantes que sostienen el ecosistema
Los invertebrados cumplen funciones fundamentales dentro de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. Libélulas, caballitos del diablo, escarabajos acuáticos, crustáceos, moluscos y organismos microscópicos ayudan a conocer la calidad del agua.
Las libélulas y los caballitos del diablo pasan buena parte de su vida en estado larvario bajo el agua. Por eso, la diversidad de estas especies puede ofrecer información sobre la conservación de lagunas, arroyos y zonas encharcadas. El zooplancton, compuesto por diminutos organismos suspendidos en el agua, constituye además una fuente esencial de alimento para peces, anfibios y aves acuáticas.
Uno de los habitantes más curiosos de las lagunas temporales es la tortugueta, un pequeño crustáceo del género Triops. Su linaje es extraordinariamente antiguo y su ciclo vital está adaptado a medios muy cambiantes. Sus huevos pueden permanecer en el sedimento durante los periodos secos y eclosionar cuando las lluvias vuelven a llenar las cubetas lagunares.
También resulta singular el grillo cascabel de plata, un pequeño insecto asociado a la vegetación que rodea determinadas lagunas hipersalinas manchegas. Durante décadas se consideró desaparecido en España, hasta que fue localizado de nuevo en 2007. Su supervivencia depende de unos hábitats salinos muy específicos y especialmente sensibles a las alteraciones.
En los fondos de las Lagunas de Ruidera viven las náyades, nombre con el que se conoce a varias especies de almejas o mejillones de agua dulce. Estos moluscos permanecen parcialmente enterrados entre la arena y la gravilla, donde filtran el agua y colaboran en el funcionamiento del ecosistema. Su presencia se relaciona generalmente con ambientes acuáticos bien conservados, por lo que actúan como valiosos bioindicadores.
La fauna de La Mancha Húmeda es el resultado de la unión entre agua, vegetación y paisaje. Desde los grandes flamencos y avutardas hasta los pequeños crustáceos que esperan bajo el sedimento la llegada de la lluvia, cada especie desempeña una función dentro del ecosistema.
Mantener la cantidad y la calidad del agua, conservar la vegetación de las orillas, proteger los ambientes esteparios y evitar la expansión de especies invasoras garantiza el futuro de esta extraordinaria biodiversidad.






